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Especial de “Semana”: ¿Por qué Maduro no viajó a Nueva York?

Bogotá – Los habitantes del Bronx se quedaron con los ‘crespos hechos’. El encargado de Negocios de Venezuela en Washington, Calixto Ortega, les había preparado un encuentro con el presidente Nicolás Maduro el martes 24 de septiembre a las 7:00 p. m. Pero Maduro no llegó.

Maduro también dejó plantados a ocho jefes de Estado con quienes tenía reuniones bilaterales en Nueva York, en el marco de la celebración de la Asamblea de la ONU. Y para el miércoles 25 a las tres de la tarde, tenía preparada su intervención.

Algo preveía el canciller Elías Jaua cuando declaró el lunes: “Estamos evaluando las condiciones. El presidente, Nicolás Maduro, y nosotros su comitiva, necesitamos garantías de que vamos a ser respetados por el Gobierno de Estados Unidos”, declaró Jaua. Calixto Ortega está revisando los detalles “para que no haya ningún inconveniente que lesione la majestad del presidente Maduro ni la soberanía del país”. ¿A qué se refería?

Mientras tanto Nicolás Maduro finalizaba una gira de cuatro días por China, donde consiguió un préstamo por  5.000 millones de dólares, que suman a los 40.000 millones que ya le debe Venezuela a ese país. Como dice la oposición, “La ideología viene de Cuba, las armas de Rusia y el dinero de China”.

Después de su exitosa gira, el martes 24 de septiembre Maduro viajó a Vancouver (Canadá) en el avión de Cubana de Aviación, en una escala para seguir a Nueva York. Maduro ha sido criticado por viajar en esa aeronave, y no en el Airbus 319 CJ  adquirido en 2002 para transporte presidencial. Según Henrique Capriles, el alquiler diario del avión de Cubana es de 250 mil dólares. Maduro adujo que el Airbus tenía un daño en un ala, a pesar de que acababa de llegar de mantenimiento. “Estamos preparando acciones judiciales contra el fabricante (europeo) Airbus por esa falla”,  dijo Maduro.

El avión, con una voluminosa delegación de 120 personas, estuvo detenido en Canadá desde las diez y media de la mañana hasta las cuatro de la tarde de ese martes aciago. Canadá se rehusaba a venderles gasolina porque el avión era cubano. PDVSA tuvo que enviar con urgencia dos aviones Falcon para que Maduro continuara en ellos su viaje a Nueva York.

La delegación venezolana, que esperó más de cinco horas en el interior del avión, era muy pintoresca. Además de doce agentes de seguridad y médicos cubanos, a quienes intentó colar dándoles pasaportes venezolanos, en el cortejo viajaban: un “técnico en explosivos”; un “experto en seguridad alimentaria”; un “epidemiólogo”; el hijo del presidente y su seguridad; el hijo, la nuera, los nietos, dos amigas y el estilista y peluquero de “la primera comandante” (la mujer de Maduro, Cilia Flores), así como un nutrido grupo de personal de “seguridad médica”. La lista de pasajeros debió ser enviada a la ONU y al Departamento de Estado de EE.UU.
Pese a las amenazas de tomar “medidas drásticas” lanzadas por Maduro si les negaban la visa a los miembros de su delegación, la Administración norteamericana se la negó al general Wilmer Barrientos, nuevo ministro del Despacho de la Presidencia.

Una semana antes, en Nueva York, los servicios de seguridad de las Naciones Unidas habían pedido limitar la caravana venezolana a sólo cuatro vehículos. La sola avanzada de seguridad había sido de 47 funcionarios y dobló en cantidad el número de vehículos permitidos.

Según dijo el diputado opositor Carlos Berrizbeitia al diario ABC de Madrid “en China y Nueva York alquilaron dos pisos de los hoteles más caros (el Hyatt Grand Central en Nueva York), con un gasto de más de 800.000 dólares en hoteles para toda la comitiva. El viaje al final superará los 2,5 millones de dólares”, precisó el diputado venezolano.

Mientras tanto, en Vancouver, transcurrían las horas, los Falcon estaban listos, pero Maduro no se decidía a viajar.  La verdad era que temía ser detenido por la DEA. Y razones no le faltaban.

Acaba de acogerse como testigo para ese organismo Rafael Isea, que fue uno de los funcionarios más cercanos al fallecido presidente Chávez. Isea es un militar retirado que fue asistente de Hugo Chávez, incluso antes de que este llegara a la Presidencia. Ocupó diversos cargos en el gobierno, incluyendo un controvertido paso por el Ministerio de Finanzas y el Bandes, en el cual es un secreto a voces su participación en una multimillonarias estafa. Entre 2008 y 2012 fue gobernador del estado Aragua. Allí fue acusado de la supuesta desaparición de 58 millones de dólares y de 9 millones de euros.

A Maduro no le gustaba Rafael Isea. Era uno de los blancos de su campaña anticorrupción.

Isea decidió partir de Venezuela hace tres meses, al enterarse de que sería vinculado al caso de un jet Bombardier, que despegó del aeropuerto de Valencia el 12 de agosto del 2012, con 1.4 toneladas de cocaína. La aeronave fue capturada en las Islas Canarias, luego de que las autoridades nacionales reportaran el robo del jet.

Su último teeet, del 20 de septiembre, dice irónicamente “Continuaré los estudios de Maestría que interrumpí hace 9 años. Para eso estoy en Washington D.C.” No es casualidad entonces que un día después, el sábado 21, el gobierno francés haya denunciado que el 11 de septiembre cayó en Paris más de una tonelada de cocaína distribuida en 30 maletas, que venían en un avión de Air France procedente de Caracas. Eso es lo que la DEA considera colaboración efectiva.

Siendo Isea uno de los “enemigos” de Maduro, se especula que el Presidente venezolano temió ser detenido en Estados Unidos, basado en posibles denuncias de Isea. Es así como desde el interior del avión, Maduro declaró que suspendía el viaje a Nueva York para “preservar su integridad física” y su “vida”.

Maduro afirmó que había recibido informaciones sobre “dos provocaciones graves” contra su visita a Estados Unidos. Una de las provocaciones “estaba pensada inclusive para afectar mi integridad física” y la otra “podría ocasionar una circunstancia de violencia en Nueva York”.

Maduro culpa a Roger Noriega -ex secretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado- y al  exembajador americano en Caracas, Otto Reich. “El gobierno de Estados Unidos sabe que esta gente está detrás de una actividad bien peligrosa que se estaba preparando en Nueva York. La mafia de Roger Noriega y Otto Reich…Ese clan tenía una provocación loca, no se puede calificar de otra forma, terrible” afirmó Maduro sin dar más detalles.

Ya sabemos entonces a que se refería Jaua cuando dijo “(…) que no haya ningún inconveniente que lesione la majestad del presidente Maduro ni la soberanía del país”.

Los dos pisos reservados del Hyat Grand Central en Nueva York, quedaron vacíos. Cilia, sus hijos y nietos no pudieron ir de compras a la Quinta Avenida. Pero Maduro llegó con un cheque de fondos chinos por 5.000 millones de dólares, que prácticamente hipoteca su país a la China.

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