Opinión : Patria Vs País
Por: Nelson Troconis Parilli
En parte de la región latinoamericana y en especial en Venezuela, se está reeditando un ciclo totalitarista en el ejercicio del poder, con planteamientos populistas, nacionalistas y antisistema. Comienza a evidenciarse fuertes amenazas de un nuevo ciclo militarista, que pone a riesgo el pluralismo y los valores democráticos.
Surgiendo como oficiantes, liderazgos con un sesgo mesiánico, como alternativa válida de gobernabilidad, con vocación y/o extracción castrense, marcados con una especie de distorsionalidad patriótica y su interposición frente a la sociedad civil. Al estamento militar en el ejercicio del poder político se le endilga, que orgánicamente, los subalternos actúan en forma acrítica y sin ningún juicio de valor frente a los mandatos de la superioridad y persiguen el control estructural y jerarquizado del gobierno, maquillado por los mecanismos electorales, que le dan una suerte de legitimidad formal.
Como corolario, se acusa en los regímenes de vocación militarista, que en su proceso formativo o de construcción político-ideológica y en función de gobierno, por lo general ante sus arengas, jergas y discurso cuartelario, las personas nacidas bajo su influencia o <<parto generacional>> es propensa a una <<tendencia patológica>> de conducta ganada a la violencia y al apasionamiento.
Por ejemplo, en Venezuela entre la década de 1998-2008, han nacido algo más de 4 millones de personas, que ya en su condición de adolescencia manifiestan comportamientos agresivos e intolerancia. Gran parte de ese universo etario, está influenciado por el clima político y de confrontación –hasta en el seno familiar– manifestada en conductas disociadoras, proclives a la discordia, intolerancia, deserción y violencia estudiantil.
RANGEL, D. (2009-2011) analizando la <<coyuntura venezolana>> indica que hay un alto tono de <<beligerancia>> en la sociedad civil, en especial en las parcelas políticas, poco falta para desencarnarse un frontal combate y el régimen encarna o reedita al viejo caudillismo militarista, con culto a la personalidad, remozado con consignas de izquierda y actores preferentemente de extracción militar.
Según el decir de RANGEL, la invocación sistemática y machacona hacia el <<sentido de patria>> se hace elemento inconveniente a la luz de la concepción civilizatoria actual, al considerarla un mecanismo o instrumento alienador, ya que divide a las personas y crea barreras artificiales, incluso a riesgo de cobrar impuesto de sangre a semejanza del histórico patriotismo alemán.
LIPIETZ, A. (2002) considera la gesta de un país, como producto de un <<pacto social>> de los pueblos, circunscrito a un espacio geográfico determinado, con su historia e institucionalidad, siendo una especie de territorio con rostro humano: país es el territorio y la comunidad humana, visto del lado del pueblo productor, contrario al sentido de patria, que está marcado con símbolos guerreristas, lazos de sangre y relaciones de poder.
BARROSO, M. (2009) parte de la exigencia para adquirir un Estado la condición de país, no se basta con la presencia de un colectivo, territorio y recursos, frente a la indisciplina, subdesarrollo, el cultivo de la marginalidad, como estilo de vida, todo lo cual conspira en contra de una cultura de crecimiento y desarrollo, que deslustra e imposibilita avanzar hacia el logro de un sitial de país.
INGENIERO, J. (2006) considera la patria como algo implícita en la solidaridad sentimental de una raza y no en la confabulación de los <<oficiantes de la política>> y advierte sobre la mentira patriótica explotada por los mercaderes y los militaristas.
La exacerbación a lo épico, frena cualquier otro prisma de un pasado glorioso o de reconocimiento a personas ganadas al civilismo, comprometidas en la construcción de un país, mediante sus aportes culturales, científicos o de trabajo creador, que constituyen la sillería del verdadero progreso, como alfareros de la vida republicana; sin su aporte y concierto, la fundación de nuestro país quizás no hubiese sido posible en su dimensionalidad y grandeza eman¬cipadora, pretendido reservar y distorsionar la palabra “prócer” únicamente para personajes de extracción militar.
En el caso venezolano, el procerato civil ha sido <<poco reconocido>> la memoria lo tiene todo en el olvido, no sólo al militarismo se le debe la gesta independentista y la construcción de la República, numerosos civiles fueron los ideólogos de la independencia.
En la fundación de la República, se concitaron un crisol de personajes en su mayoría de <<extracción civil>> y con una alta visión humanista, movidos por un sentido común de civilidad y relevante intelectualidad. En la ficha bibliográfica de cada uno de los firmantes del Acta de la independencia (05/07/1811) se confirma que mayoritariamente éstos eran de extracción civil: Sacerdotes (10); Militares (10) y Civiles (22)
La lectura se éstos correlatos, llevan a la conclusión que cuando se está en presencia de gobiernos autoritarios de corte o vocación militarista, que conducen al deterioro paulatino de los valores democráticos, por su exceso de patria y déficit de país, llevan a plantear posibles escenarios de desobediencia civil, tal como lo establece el artículo 350 constitucional.
Fuente:
Rangel, Domingo. Semanario Quinto Día. 24/04/2007 y 25/11/2007
Barroso, Manuel. “La cultura del subdesarrollo”. Editorial Pomaire. Caracas, 2009.
Ingenieros José. “El hombre mediocre. Tercera edición. Editorial Panamericana. Colombia, 2008.
Lipietz, Alain. Qué es la ecología Política. Ediciones LOM. Santiago de Chile, 2002.
Nelson Troconis Parilli
Miembro de la Dirección Nacional del Movimiento Ecológico de Venezuela (MOVEV)

























