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”Los oseznos no deberían de estar acostumbrados al olor de los humanos, a la viviendas de los humanos… a la voz de los humanos”, dijo Pazhetnov a AP Television. “Deben evitar a las personas, temerles. Esta es la única manera en que pueden sobrevivir en la vida silvestre”.
Los cachorros son llevados por voluntarios, cazadores o personas que se los encuentran por casualidad, y reciben refugio en el programa de rescate y rehabilitación de osos cerca de la villa de Bubonitsy, a 350 kilómetros (220 millas) al noroeste de Moscú. El programa recibe ayuda económica del Fondo Internacional de Bienestar Animal (IFAW, por sus siglas en inglés).
Aquí, Pazhetnov, su esposa Svetlana, su hijo Sergei, dos nietos y los voluntarios crían a los cachorros en oseras de madera, donde viven en la oscuridad. El equipo de trabajo utiliza ropas impregnada de olor de oso, entrega rápidamente los alimentos a los animales y se abstiene de acariciarlos o comunicarse con ellos.
Durante la primavera, los cachorros son trasladados a lugares más amplios y son puestos en libertad en el otoño.
Pazhetnov dijo que unos 200 cachorros han sido rescatados desde 1996 y ha festejado una prohibición nacional de cazar osos en sus guaridas que fue promulgada en marzo de 2011.
Hace notar que, aparte de la crueldad que implica, el oso es un símbolo ruso.
“Fue el paso indicado y estamos felices de que se haya firmado la prohibición”, agregó. |